El reposo de la guerrera

barbi guerrera

Texto y foto enviados por Barbi para Liebre de marzo.

Cuando vi esta imagen, me vi.

Me vi debajo de la ducha, dejando caer mis lágrimas, mientras tapaba mi boca y lloraba en silencio luego de un largo día.

Me tapaba la boca para que no me oigan, aunque difícil no escuchar mi llanto.

Cansa el cuerpo, cansa la mente, cansa el alma, sentir que todo te duele al mismo tiempo. Cansa.

Me despertaba ya cansada, sin ritmo, sin ánimo.

Pero me despertaba, me ponía la armadura e incluso, herida y cansada, me obligaba a ser fuerte, a ser una mujer valiente y guerrera.

Ser fuerte no era ventajoso, era necesario.

Pero aún, cuando estoy sola, derramo lágrimas. No las muestro y no porque me falta coraje, es por el exceso que me obliga a parecer impenetrable.

Llorás para aliviar el dolor del alma.

¿Ser fuerte y valiente?

No me avergüenzo por llorar a solas.

Solo que ya no quiero llorar en silencio dejando que el agua se lleve los dolores.

***

Mirá vos, y yo que creí que no tenía poder de síntesis. Ja.

Podría decir que es mi resumen de estos últimos ocho, nueve meses.

Primero dejé de escribir porque quizás no expresar era solo una forma de hacerme la boluda. Mejor deprimirse o esperar que las pastillitas mágicas resuelvan el problema… que tampoco sabía cuál era. Después dejé de escribir porque “los bipolares” escribimos cuando estamos maníacos y te da miedo, mucho miedo. Entonces no escribí o (al extremo) en momentos de ¿furia? lo hice sin filtro.

En un momento empecé a escribir para alguien. Porque era la única manera que tenía para comunicarme. Las ideas eran vagas, no eran concretas. No era clara y concisa conmigo misma, entiendo. Y le escribía.

***

Supongo entenderás el dolor que significa enterarte (darte cuenta y que te lo digan) que escribiste durante mucho tiempo sin que entendieran ni jota de lo que estabas tratando de decir. No lo pongo en un terreno de maldad (lo pienso y te digo), solo que no entendía el idioma. Y él quería serme amable… Creo que hubiese sido menos doloroso enterarme que me cagaba y que tenía tres minas. Igual no fue al pedo, como creí hasta ahora. Escribía para mi. Era mi forma de clarificar mis ideas. Es solo un dato menor, del otro lado no entendían.

Es la primera vez que vuelvo a escribir, en privado y sabiendo que del otro lado lo iban a entender. No, no era para vos, pero te lo comparto, porque sé que también lo vas a entender.

***

Aprendí a hablar y expresarme, quizás por demás y también entender que no siempre es necesario, que se avanza de a poquito, calladita mejor en algunos casos.

Que escribir es una ecuación, en tanto y en cuanto, vivas y tengas ganas de contar.

Que es sano, que no necesitás tirarle mierda a nadie y que elijo poder contar no desde el dolor y la angustia, sino desde el aprendizaje y la alegría de ver tus propios logros sin tener una verdad absoluta.

 

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